
En cuanto a la polémica Jorge Bruce vs. Martín Tanaka, si bien la lectura del libro de Bruce me ha resultado decepcionante, no puedo sino fustigar el argumento de Tanaka, que pretende deslegitimar a Bruce con el endeble argumento de que este miraría el asunto desde una posición "blanca". Eso equivale a exigir de esa mirada algo que esa mirada no se propone. Ni podría proponerse. Pregunto: ¿es que Bruce podría escribir desde otra posición que no sea la suya sin caer en la demagogia intelectual? ¿Querría Tanaka que Bruce vaya a dormir una noche en un asentamiento humano, a la manera de un político de ingrata recordación, para sustentar a partir de esa vivencia postiza su derecho a opinar sobre una lacra que todos reconocemos como tal? De otro lado, las mismas objeciones que Tanaka hace a Bruce podrían ser aplicables al propio Tanaka, instalado en ese templo de la élite intelectual que es el IEP. Por su parte, Tanaka no parece percibir que las estructuras sociales pueden mutar manteniendo intactas las mentalidades y da por sentado que las migraciones del sur andino hacia Lima, iniciadas hace más de cuarenta años, han modificado necesariamente la convivencia entre limeños y provincianos. Bastaría constatar lo que algunos llaman racismo intercomunitario (es decir, aquel que se practica dentro de una comunidad más o menos homogénea) o el racismo reactivo, para concluir que tal aseveración es falaz y que muchos de los recién llegados, lejos de modificar los prejuicios y los viejos vicios de su nuevo hábitat, terminaron por adaptarse a ellos y adoptarlos como suyos.Nuestra intelectualidad orgánica no se pone de acuerdo salvo en lo obvio (que el racismo existe). ¿Qué será de nosotros? Mientras el "patológico" Bruce o el "democrático" Tanaka no sean nombrados Ministros de Educación, podemos respirar tranquilos.
Vía La Republica
Por Guille da MausTags: Alfredo Vanini, Jorge Bruce, Martín Tanaka, racismo.


