Los dos personajes más representativos de nuestra farándula local, la vomitiva
Magaly Medina y la figuretti de los humos estratosféricos
Gisela Valcárcel vuelven a jorobarnos con esa vieja bronca kioskera que traspasa lo admisible y soportable. La una que abusa del derecho a la información y la otra que se da aires de superioridad amparándose en su marido, el Canal 2 entero prácticamente.
Primero mandaron al traste el gestito fashion de la Caminata por el... por la..., bueno no importa. Después se
cargaron al
torpe fotógrafo que no atinó a defender su trabajo (no se acordó del artículo 2º de la Constitución) amenazándole e insultándole junto a todos los que no tienen carrera universitaria, los desconocidos (para Gisela si no tienes el privilegio de ser su conocido, eres delincuente), los malolientes y, de yapa, a César Ritter ("
No soy César Ritter, ¿entiendes? Yo soy Gisela Valcárcel").


Otro tanto hizo Magaly al computarse
defensora del gremio y fingir indignación ante un hecho que seguramente estará viendo como sacarle el mayor provecho, cosa que también podría estar pensando Gisela como toda
businesswoman que dejó atrás (?) su tormentoso pasado.
Sin embargo, pese a las amenazas de la Señito ante la pasividad del autoproclamado "francotirador" (cada semana más decepcionante), no creo que este affaire vaya a más.
Invocar a un ente inoperante y retrógrado como el ANDA para que censure a Magaly y ¡Los Simpson! demuestra que la ex-vedette sólo tiene como recurso los alardes de poder. Igualmente la bocona, cuya falsa defensa de los "valores" de la prensa dependerá del rating.
Aunque esto podría ser la oportunidad de finiquitar de una vez por todas la ridícula contienda que sostienen desde hace tiempo estas dos vecinas de Miami. Lo malo es que una de ellas podría vencer, lo que equivale a que perdamos todos. Pero también podrían aniquilarse ambas, lo cual sería
ideal. Soñar no cuesta nada.
Por Guille da MausTags: Gisela Valcárcel Magaly Medina