Es sobre esos años dificilísimos de reparar que inoculó el fujimorismo al Perú durante diez años, donde veo el mayor acto de justicia del tribunal San Martín.
Por supuesto, nada de esto tiene que hacer con lo que mandan las leyes, pero es que me pone loco de contento, como al jibarito, saber que hay una instancia en la sociedad peruana donde mis deseos de venganza se encauzan en la ley.
La causa antifujimori tiene mucho más de venganza que de justicia. De eso no me está quedando la menor duda. De otra forma se hubiera procurado incidir más en las causas (corrupción, retroceso institucional, fragmentación social, etc) que en el efecto. Fácilmente olvidamos, por ejemplo, que Fujimori fue elegido, re-elegido y re-re-elegido por el soberano pueblo peruano.
La sentencia huele más a curita 3M que a incienso pascual. Pero lejos de siquiera tapar las heridas, en realidad las abre más hundiendo la cuña. La rabia fujimorista si bien era inevitable (conociéndolos) está prácticamente alimentada por los propios derechohumanistas que, eufóricos, devuelven a los naranjistas todos los golpes recibidos durante los diez años de "democradura": cualquier observación o crítica al fallo se interpreta inmediatamente como adhesión al fujimorismo (ver aquí o aquí). Los extremos, que duda cabe, se tocan.

¿Qué habrá pasado con la sacrosanta tolerancia que proclamaban los adalides de la democracia y los DD.HH.? ¿Y el diálogo y tantas otras perlas? Esto es apenas el comienzo.
ADENDA: Fuente de la imagen Muladar News del camarada Chinasklauss.
Tags: Fujimori condena fallo sentencia Rafo León venganza justicia





