lunes, 5 de marzo de 2007

Si queremos acabar con la CORRUPCIÓN y la INEFICIENCIA...

la solución la tenemos a la mano: SUBSIDIARIEDAD

El centro de salud de Villa Alejandro, en Lurín, se jacta de un envidiable orden. La limpieza de sus espacios contradice el polvo de sus cerros habitados de miseria. Las paredes lucen como si recién hubieran sido pintadas. Es mediodía, el sol ingresa por el techo descubierto rebotando sobre esas blancas losetas. En el tópico, el médico de turno cose la cabeza rota de una niña. Estas heridas son frecuentes en zonas donde las mamás trabajan mientras los hijos juegan. Afuera, en el pasadizo, la gente ha llegado para escuchar el nombre del ganador de la rifa organizada por la administración del centro de salud. El ticket costó un sol. El suertudo ganará una canasta de útiles escolares. La posta ganará unos soles más para comprar "lo que haga falta".
Hay algo en este centro que lo hace distinto a otros. No son los equipos de laboratorio, porque los que tienen ya son viejos; tampoco es el presupuesto, porque es similar al que manejan otros establecimientos; mucho menos es el número de profesionales, porque con los que cuenta apenas pueden atender a los habitantes de diez asentamientos humanos; no lo es tampoco su modesta infraestructura. ¿Qué es entonces lo que ha convertido a este centro de salud en uno de los más eficientes de Lima, por encima de otros administrados por el Ministerio de Salud (Minsa)? Este puesto comparte la administración y el gasto con la comunidad. En términos oficiales es un CLAS (Comité Local de Administración de Salud).
El CLAS es un modelo de gestión compartida, en que lo público es administrado en un régimen privado. La comunidad se involucra en la gestión, es poseedora del centro y, por lo tanto, este es más eficiente. Su historia comenzó en 1994, cuando desde el Minsa se desarrolló un programa para compartir la administración de algunos puestos y centros de salud con los vecinos.
Si hay algo que debiéramos reflexionar es cuánto de la corrupción se debe al sistema y no a las personas. La corrupción no es solo obra de los "malos espíritus". ¿Por qué no considerar el costo-beneficio de los sistemas y procesos del estado? Por ejemplo, el alto costo de nuestra justicia limita considerablemente la aplicación de la ley. En el caso de las últimas adquisiciones fraudulentas en Interior y Salud, el costo de la vigilancia y supervisión por parte de las entes contralores han hecho pasar esta (y otras) operaciones irregulares.

La experiencia de los CLAS puede darnos muchas pautas al respecto.

Por Guille da Maus

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3 comentarios:

  1. Anónimo4:33 p. m.

    “…El CLAS es un modelo de gestión compartida, en que lo público es administrado en un régimen privado. La comunidad se involucra en la gestión…”

    Esto me parece sumamente peligroso. Darle a las masas oportunidades de organización y gestión hará que del CLAS al SOVIET no haya ningún trecho.
    Y esta declaración tuya: “Si hay algo que debiéramos reflexionar es cuánto de la corrupción se debe al sistema y no a las personas”, tiene un fuerte tufo comunistoide. Realmente sospechoso…

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  2. Ja, ja. Consultale a tu dirigente de tu base que entienden por "iniciativa privada".

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  3. Por otra parte, respondiendo un comentario impublicable: no hay que confundir subsidiariedad con privatización, como tampoco con socialismo donde el estado se atribuye la prerrogativa de organizar la comuna en lugar de que sea esta la que se organice según sus intereses.

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