jueves, 3 de agosto de 2006

MÁS QUE PITUQUITA MIRAFLORINA

Oui! Y de campeonato:

Los tiempos del lujo innecesario, ofensivo para un país pobre, van quedando atrás en Palacio de Gobierno. Por ello se ordenó la supresión del despacho de la primera dama de la Nación, creado por Eliane Karp para vivir con exagerado refinamiento y gastar, sólo entre los años 2002 y 2006, nueve millones 843 mil 180 nuevos soles.
(...)
Se informó que el despacho que ocupó la ex primera dama ocasionó un injustificado desembolso de recursos presupuestarios, destinado al pago de remuneraciones. Contaba además con 25 asesoras, algunas que todavía concurren a la sede gubernamental pero cuyas funciones serán canceladas en breve.
Karp, que se fue del país antes que concluya el gobierno de su esposo Alejandro Toledo, incurrió en excesivos viajes, costosos también, a cuenta del erario nacional.
Su escritorio costó 11 mil 299 soles, su mesa de apoyo siete mil soles y su archivador siete mil 229 soles. Todo con dinero de los peruanos.
¡Me quito el chapeau!

Por Guille da Maus

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3 comentarios:

  1. Eliane Karp se ha ganado con justicia el título de "La Más Marrón".

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  2. Anónimo8:41 p. m.

    Primera Dama del Perú
    Eliane Karp: pasado y presente
    por Luis Arce Borja*

    La señora Karp, casada dos voces con el presidente peruano Toledo, su último matrimonio tuvo lugar antes de que éste ganara las elecciones. Ha sido funcionaria de algunas instituciones internacionales, tales como el Banco Mundial, la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), y un banco israelí. Se le acusa de nepotismo y de utilizar la causa indígena para sus fines personales.

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    1ro de abril de 2004

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    Perú


    Eliane Karp y su marido Alejandro Toledo Campaña electoral en el pueblo andino de Cabanas donde el Presidente Toledo nació. Foto Partido Perú Posible. Con Eliane Karp, se puso nuevamente de manifiesto ese fenómeno cultural que en Perú se conoce como colonialismo mental y que viene a ser una especie de herencia perniciosa de la época de la conquista española. Como trauma del sometimiento colonial o como complejo de inferioridad política, se piensa con alienación crónica que todo lo que viene de las grandes metrópolis tiene asegurado su calidad. La piel blanca y los ojos azules o verdes, confiere no una diferencia normal entre los seres humanos, sino una especie de titulo de superioridad. Si la alienación, como patología de la personalidad es un lastre pesado de cargar, lo es peor en el aspecto político-social en cuyo terreno se utiliza para manipular a la población. Así, en esa combinación de alienación y ambiciones políticas de bajo fondo, la señora Karp ha jugado el rol de la «gringa», inteligente, sabía, bella y radiante como un personaje de ficción. No han sido pocos los políticos y periodistas que perdieron la cabeza por este fenómeno del género humano, que por milagro de los dioses aterrizó en Perú para conducir a los peruanos a la tierra prometida. Aquí presentamos dos muestras de las no pocas alabanzas que recibió la primera dama:

    «Yo soy un convencido de que Alejandro Toledo jamás hubiese llegado a ser presidente del Perú sin el aporte de Eliane Karp. Su belleza e inteligencia unida a su dulzura y dominio del quechua prendieron la pradera a favor de su marido». (Barba Caballero, actual congresista, 2002). «En ella se centran no sólo los ojos del Perú. También se abren infinidad de expectativas sobre esta mujer del Siglo XXI, bella e Inteligente … la convierten en la Primera Dama impredecible». (Eleonora Bruzual, agosto 2001).

    Analizar a la esposa del presidente como si se tratara simplemente de una personalidad díscola y poco sensata, o sedienta de poder, conduciría a un error de interpretación de la realidad política, y serviría solamente para negar las raíces políticas y sociales del «fenómeno karp». El papel de esta señora en la política del Perú, quedaría en las tinieblas, si es que no se le relaciona al cuadro decadente del Estado y la sociedad. Es en este mismo terreno donde germinaron anteriormente personajes como Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, que al igual que la popular primera dama, se ganaron los elogios de la prensa oficial y de las clases políticas.


    Eliane Karp Foto D.R. Ellos también al inicio de la década del 90 fueron presentados como inteligentes y repletos de las mejores virtudes humanas. Fuera de esta realidad resulta incomprensible como una mujer, que objetivamente, no es la marmita de la sabiduría y la cultura política, se ha convertido en un personaje de historietas y leyendas cotidianas en Perú. Ella, para hablar más directo, es una especie de fruto maduro de una clase política en bancarrota, y que para sobrevivir en el poder tiene que inventar, hacer trampa y crear sus propios héroes de pacotilla.

    La señora Karp, casada dos voces con Toledo [1], hasta antes de convertirse en la «primera dama» del Perú en el 2001, ningún periódico peruano ni extranjero hubiese dedicado dos líneas para hablar de ella. En cualquiera de los países ricos que ella dice ser originaria, Bélgica, Francia, Israel y Estados Unidos, no se le conoce ningún hecho sobresaliente ya sea en el campo intelectual, académico o político. Ha sido funcionaria de algunas instituciones internacionales, tales como el Banco Mundial, la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), y un banco israelí, pero tampoco ahí se le conoce nada trascendental que la hubiese catapultado a la fama y el estrellato como ocurre ahora en Perú.

    Peor todavía, hasta ante de despertarse como «primera dama» peruana, no manifestaba ningún interés ni por la política ni por los asuntos del Estado. Con esta mujer se repite en forma caricaturesca uno de los peores capítulos de la historia peruana. Francisco Pizarro (1478-1541) conquistador del Perú, hasta antes de tomar por asalto la tierra de los incas, no tenía ningún título ni fortuna. Era pobre y su padre fue un alférez sin más riquezas que su magro sueldo en el ejército de los reyes católico de España. Algunos historiadores aseveran que de no haberse embarcado en la fila de los aventureros y conquistadores de América, jamás hubiese escapado a su destino de criador de chanchos. Pizarro llegó al Perú, y junto con acumular grandes riquezas logró el título de marques, que en su ciudad natal ni en sueños los hubiese conseguido.


    Los esposos Toledo-Karp (de espaldas) recibiendo al presidente George W. Bush en su visita a Lima Foto White House by Tina Hager. En la creación del «fenómeno Karp» se mezclaron dos elementos. El primero se refiere a la propia personalidad de la esposa de Toledo. Ella actúa con una voracidad sin límites por el poder y la figuración personal. No expresa ninguna responsabilidad política ni por el futuro del país ni por los pobres que ella dice defender. En medio de una conducta ambiciosa y egocéntrica, no tiene ningún problema para compararse con la esposa de Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos. Se auto califica como un «fenómeno» que tiene problemas para implantarse en Perú: «Yo no diría que el Perú está preparado ni listo para un fenómeno como el mío», ha dicho llena de orgullo [2]. Su deseo de hacer noticia y estar en las primeras planas de la prensa es en extremo y en algunos casos sobrepasa los límites de la cordura. En la ocasión que recibió la nacionalidad peruana exigió que ese simple trámite burocrático de la entrega de la carta de identidad se realice en medio de una lujosa ceremonia y que los canales de televisión se hagan cargo de la transmisión del espectáculo como si se tratará de un acontecimiento histórico que jamás podría repetirse en el planeta.

    La ceremonia se efectúo en setiembre del 2002 en la ciudad del Cusco y los costos de realización fueron de 60 mil dólares. Aparte de los gastos que significó movilizar dos aviones militares Antonov, que el gobierno puso a disposición de la primera dama para que los invitados a tan ilustre ceremonia se trasladen de Lima a Cusco. Las fuerzas policiales tuvieron que movilizar un fuerte contingente de sus tropas para proteger el espectáculo y reprimir a los ciudadanos cusqueños que se movilizaron para protestar contra tremendo despilfarro de dinero y de tiempo.

    El segundo elemento tiene que ver con la actitud de algunos medios de comunicación y de intelectuales palaciegos que tienen problemas para tomar distancias del poder de turno. La esposa de Toledo fue rodeada de glorias inventadas con fines electorales. A través de entrevistas, reportajes y grandes primeras planas, los peruanos recibieron como un regalo del cielo la benevolencia y la sabiduría sin límites de esta mujer europea. Vestida con ropa milticoles fue comparada con una de las hijas del sol de la época del Tahuantinsuyo. En medio de una corografía andina, la mostraron a algo parecido a Mama Occllo, que surgió de las espumas del lago Titicaca para fundar una sociedad de la armonía celestial en los andes. Para muchos de los apologistas de la primera dama, sólo ella podía hablar cinco o seis idiomas, incluido el español y el quechua, sin percatarse que en cualquier país de Europa occidental, los mozos y los taxistas hablan mínimo 3 o 4 idiomas, y no por ello están listos para participar en el concurso de los superinteligentes. Aquí en Bélgica los hijos de los residentes peruanos al final de la secundaria se expresan correctamente en francés, neerlandés, ingles y por supuesto en español, y nadie los ha ubicado en la crema de la inteligencia de esta sociedad solo por este hecho.

    Desde la campaña electoral de Toledo (2000), la señora Karp se convirtió, en la heroína del saber y del compromiso con los pobres. Fue presentada como la antropóloga mejor dotada para comprender el Perú profundo, y en la práctica fue denominada como una especie de guía espiritual de las nacionalidades indígenas. Sin embargo cada paso que ha dado en este terreno ha sido desastroso, y no son pocos los grupos de indígenas que la han denunciado como una farsante. En el Cusco, la antigua capital del imperio Inca, la señora Karp habló con los Apus (dioses incas) y con la «pacha mama» (la tierra) y de ellos recibió la llave del destino de los indígenas y pobres del Perú. Dijo entonces, que los Apus le habían dicho con palabras sagradas que era seguro que Toledo ganaba las elecciones presidenciales.

    Así sin ningún respeto ni por la historia ni por las costumbres milenaria del pueblo peruano falsificó la cultura mística andina para lograr beneficios políticos inmediatos. Como lo sustenta con rigor el peruano Fredy Amílcar Roncalla, lingüista, literato y especialista en antropología andina, los Apus no hablan con los humanos. En todo caso dice el especialista, «son los humanos, por medio de las invocaciones, los pagos, los rituales y las oraciones, los que hablan a los Apus pidiéndoles protección. Además, los Apus suelen ser locales. Es decir: no hay ninguna posibilidad de que algún Apu le haya hablado a Eliane Karp en nombre de la nación para que su cholo se sacralice y sea presidente» [3]. Pero a pesar de críticas y cuestionamientos, la primera dama, no tiene reparos en seguir repitiendo que se siente un «unión con la cultura andina». «La relación con los sacerdotes andinos, los que practican el antiguo culto de la Pacha Mama y todas las divinidades andinas, es una relación que yo mantengo desde hace mucho tiempo…». [4].

    Los milagros de la señora Karp

    Desde la instalación del gobierno de Toledo se publicitó que la «primera dama» del país trabajaba 24 horas diarias sin ninguna remuneración a favor de los pobres del Perú. «Que valor de mujer como trabaja para los pobres», dijeron algunos. Cuando aún la propagada flotaba como nube premonitoria de futuros escándalos, se descubrió que la señora Karp cobraba 10 mil dólares mensuales del banco Wiese Sudameris, que como se conoce era la institución financiera encargada de sacar al extranjero los dólares del narcotráfico y de la corrupción que manejaba la mafia dirigida por Fujimori y Montesinos. (El 15 de agosto del 2002 renunció obligada por la presión pública). Este destape dejó claro que la señora Karp mentía cuando decía que el único ingreso de la familia eran los 14 mil dólares mensuales que se había adjudicado Toledo como presidente: «Yo he tenido que dejar de trabajar. Alguien tiene que mantener la familia. En este caso, es un sueldo de la familia con el que se mantiene todo» [5]. Después en enero de 2003, volvió a declarar que era «la primera vez que no era una profesional remunerada.

    Para mí es un problema serio de autoestima. Sí, pues, tengo que pedirle dinero a mi esposo Alejandro» [6]. ¿Y los dólares del banco fujimorista?, le gritaron en respuesta a sus mentiras. Pero ella no tiene ningún problema para cambiar los términos del discurso. Así, cuando se vio descubierta y «con las manos en la masa» como se dice en Perú, salió con el cuento que en este país no se acepta a la mujer que vive de su propio trabajo y que no depende del marido: «Yo creo que en el Perú todavía hay dificultad en aceptar a una mujer independiente que vive de su propio trabajo, ganando su propio ingreso.Yo nunca he dependido del ingreso de mi marido». (Declaraciones para Mario Wainstein, 02/05/03).

    La señora Karp, no se ha cansado de repetir su ideario multicultural y su compromiso con los indígenas y las nacionalidades oprimidas del Perú. En recompensa a esta vocación el gobierno de su marido le entregó la presidencia de la Comisión Nacional de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (CONAPA). Ahí tampoco pasó desapercibida y se vio envuelta en un escándalo de dinero. Así como fue descubierta que cobraba casi en secreto 10 mil dólares mensuales de un banco mafioso, los propios indígenas la denunciaron de usar la CONAPA para buscar el beneficio personal.

    En junio de 2003, diversas publicaciones hicieron público que la «Primera Dama» había recibido de la Corporación Andina de Fomento un monto de 48 mil dólares correspondientes a sus honorarios por una investigación «sobre la evolución del tema indígena en la sociedad peruana de los años 30 y sus alcances en la región». Lo peor de todo, como dijeron los denunciantes, es que para elaborar dicha investigación la señora Karp había utilizado ilegalmente informes pagados con dinero del estado y realizados por la Comisión Indígena, que ella presidía. Mercedes Cabanilla, una representante del Congreso, la denunció y dijo que no era ético, que ella siendo presidenta de CONAPA, haya «utilizado investigaciones preparadas por funcionarios estatales con recursos del tesoro público y de la gestión internacional para realizar un proyecto que fue vendido en 48,000 dólares» [7].

    El 23 de octubre del 2003 la Coordinadora Permanente de los Pueblos Indígenas del Perú COPPIP), hizo público un comunicado contra la señora Karp y los malos manejos en los asuntos de los indígenas. Según el COPPIP, el proyecto de desarrollo de los pueblos indígenas y afroperuanos auspiciado por el Banco Mundial «servía únicamente para la corrupción y malversación de los funcionarios del entorno de la señora Eliane Karp» [8].

    En la misma línea del ideal indigenista, la señora Karp organiza su propia institución que podía funcionar al margen de cualquier control del Estado o del Congreso. De esta manera crea la «Fundación Pacha por el cambio», una organización no gubernamental (ONG) que según sus auspiciadores sólo tiene un objetivo: erradicar la pobreza en el Perú. Las primeras donaciones vinieron de España y Francia y sus operaciones se iniciaron el año 2001 con un fondo de 52 mil dólares, pero nadie sabe a dónde han ido a parar el dinero de esta fundación. Recientemente, el congresista Alcides Chamorro ha dicho que la primera dama «tiene la obligación ética y moral de explicar al país en qué se han destinado los recursos de la organización no gubernamentl». Según el congresista, toda la inversión a «favor de los pobres», realizada por la fundación de la señora Karp, ha sido de 70 mil soles (aproximadamente 20 mil dólares) en la construcción de un colegio en el Cusco.

    Pero lo más grave en la fundación de la primera dama, es el vínculo de esta institución con César Almeyda Tasayco que hasta hace algunos meses fue consejero personal de Toledo y jefe del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI). Almeyda está actualmente en prisión y es procesado penalmente por haber recibido dinero del general Oscar Villanueva, considerado el cajero de la mafia dirigida por Vladimiro Montesinos. La «Fundación Pacha por el Cambio» funciona en la misma oficina que la empresa «Blue» Bay Investment», una empresa registrada en Panamá, cuyo representante en Perú es Almeyda y que según algunos medios de comunicación era la que pagaba el alquiler de la sede de la fundación de la esposa del presidente. Además, como lo ha señalado el diario La República (22 de marzo 2004), la señora karp a nombre de su fundación maneja una cuenta en el banco Wiese (el mismo banco que blanqueba el dinero de Montesinos), y uno de los responsables de dicha cuenta bancaria, aparte de la primera dama, es el enjuiciado César Almeyda.

    Este artículo apareció originalmente en Bruselas (Bélgica), el 22 de marzo 2004.

    Luis Arce Borja

    Periodista, director del Diario Internacional. Su correo electrónico es: eldiario@eldiariointernacional.com


    Los artículos de esta autora o autor





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    [1] Eliane Karp se conoció con Alejandro Toledo en 1975 en la universidad de Stanford de California (EE.UU.). En 1979 se casaron. En 1983 nació Chantal, la hija de ambos. Según una publicación peruana, en 1986 Toledo denunció a Eliane Kart por abandono de hogar, por apropiación ilícita y daños materiales en el dominio conyugal. Después de 1990 se divorciaron. En vísperas de las elecciones de abril de 2000 se volvieron a casar.

    [2] Entrevista de Mario Wainstein, 2 mayo 2003

    [3] Los Apus. Para tener una idea clara sobre este tema, nos remitimos a la definición que hace Fredy Amílcar Roncalla: "Los Apus como representativos de la religión andina es forzar su significado dentro de un sistema religioso mucho más amplio. Si bien su presencia alternativa al monoteísmo es saludable y abre el camino para pensar lo religioso más allá de las celdas del dios único, los Apus son sólo una parte del complejo sistema multiteico de los andes.

    Lo había dicho el mismo Tayta Ciprián, los Apus son como dioses menores. Se hacen cargo principalmente del ganado y residen en los cerros y en algunas lagunas y lugares especiales: su sacralidad es mayormente geográfica. En algunas partes como en el Ausangate, que es un Apu regional, las almas pasan por ellos camino al infierno o a Hanaq Pacha. José María Arguedas, al mostrarnos que el Yawar Fiesta es un evento sagrado, sugiere que los cóndores son Apus que representan a los Wamanis, que es el nombre que tendrían los cerros sagrados alrededor de Ayacucho"

    [4] Eliane Karp, entrevista de Radio Jai, 25/05/03

    [5] Eliane Karp, diario el País, 22 de diciembre 2001

    [6] El Comercio 14 de enero 2003

    [7] The Associated Press, Lima 4 de julio 2003

    [8] Correo Indígena, Lima, 29 de octubre del 2003.




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