domingo, 19 de abril de 2009

Sobre el TRABAJO INFANTIL

A propósito de un intercambio con un esotérico personaje en el blog de Kiss-Isa sobre el tema del crecimiento económico y el malo malo malulo malandro capitalismo, Cyberjohn me pidió una opinión sobre el trabajo infantil que para todos, supongo, es motivo de honda preocupación.

Para comenzar creo que es conveniente hacer un sacrificio y dejar de lado todo sentimiento para tratar el asunto a la menor temperatura posible. Lo digo no porque me llegue el very concern progresista derechohumanista, sino justamente por esos niños víctimas de abuso y explotación. El problema para mí es que sus imágenes apuntan (intencionalmente o no) a todas partes menos a la raíz.

Trabajo infantil abuso explotación
Todos tenemos inscrito a fuego en la cabeza que una imagen vale más que mil palabras. Pero lo que no esta igual de grabado en nuestros cocos es que la realidad requiere millones de ellas. El encuadre fotográfico, las mil y tantas palabras comprendidas, difícilmente puede considerarse como síntesis por más conmovedor que sea su contenido. Hace falta mucho más.

En el caso del trabajo infantil mal haríamos en reducir el tema a la cuestión de la explotación. Nuestra soberbia ilustrada nos impide comprender lo cultural o tradicional de sus raíces. El sentimentalismo hace el resto tachando de lacras cosas que no (necesariamente) lo son, llevándonos por la tangente para errar completamente en el blanco, alimentando la verdadera lacra en lugar de combatirla.

Un ejemplo de esto es lo denunciado por Naomi Klein en su libro No Logo sobre el trabajo infantil en el sudeste asiático. Para la inefable ensayista la culpa de todo la tiene la globalización. Sin embargo poco (nada) dice sobre el contexto sociocultural: en muchos de esos países los niños siempre han sido "fuerza laboral" y, por tanto, suelen ser víctimas de abuso aprovechando su débil condición.

Ni qué decir de la solución planteada por Klein y Co.: boicot. Aparentemente "domando" (acabando) a las perversas transnacionales se pondría fin a esos abusos. ¿Será mejor para esos niños ser liberados de los talleres para que terminen quemándose las espaldas en los arrozales o mendigando en las calles? No es que la explotación capitalista sea lo ideal, pero en situaciones como aquellas resulta ser la mejor alternativa.

De más está decir que el verdadero objetivo de los No Logo no es salvar niño alguno (les son valiosos como recurso panfletario) de las garras de los malvados sino tirarse abajo a su bestia negra la globalización o el sistema capitalista. La retahíla de activistas e intelectuales orgánicos que integran la movida anti reservan su aparato analítico para justificarse ellos mismos pero no para aproximarse objetivamente a la realidad que dicen combatir. Simplemente se remiten a la imagen desgarradora para que esta obre su magia propagandística. Para mí esto lo dice todo acerca de ellos.

Sin ir muy lejos, saliendo a alguna avenida de la gran Lima City podemos enfrentar dilemas semejantes con los niños de la calle. ¿Permitiríamos que trabajaran en talleres textiles o en plantas industriales? Media sociedad civil saltaría hasta el techo con solo pensarlo. Yo creo que estos pequeños, a falta de soluciones inmediatas, merecen por lo menos una alternativa más.

No crean que soy "pragmatista". El propio interés inquisidor de la sociedad civil sobre la gran empresa me da la pauta. Soy optimista y pienso que su deseo es procurar que la actividad formal sea lo más humana posible por si se les ocurre emplear niños (que no sucederá). Pasaré por alto que no dicen ni pío sobre la explotación de niños en las mineras informales o que prefieren retorcerle el cuello a Doe Run que irse a Madre de Dios a combatir su esclavitud. Al menos por lo que veo en lugares como Huachipa (los niños ladrilleros), Carabayllo (los picapedreros) o Ventanilla (chancheros o recicladores), muchos han entendido que cortando de cuajo sus cadenas se les puede condenar a un destino peor. No es resignación de su parte sino verdadero interés.

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1 comentario:

  1. Que pena me da este tipo de explotación, ya estoy odiando hasta las ciudades, por eso os recomiendo iros a un pueblo y visitar Me he cansado de las ciudades

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