jueves, 2 de abril de 2009

El Museo de la Memoria está destinado al FRACASO

Sobre el Museo de la Memoria me apunto con los pesimistas. Y es que, para mí, el problema no es la memoria que tengamos o no sobre los años aciagos del terrorismo. El verdadero problema radica en su instrumentalidad política que se manifiesta en el juego de la institucionalización de la culpa: los unos que buscan que el estado pague incluso por los crímenes de Sendero Luminoso, y los otros que tratan de zafarse de toda responsabilidad remitiéndola al conflicto en sí. Tanto la CVR como el gobierno dicen ubicarse alrededor del saludable y democrático punto medio, pero en la práctica se tiran hacia los extremos. Nadie lo puede negar: la CVR y su aparato sociocivilista están concentrados en apuntarle al estado, mientras el gobierno y las FF.AA. reaccionan minando el campo a su alrededor dejando coja a la institucionalidad democrática.

La situación sería de lo más absurda si no fuera porque se trata del ya típico conflicto entre proyectos-país que intencionalmente suele describirse por las fáciles dicotomías democracia-autoritarismo, derecha-izquierda, progresismo-conservadurismo, etc. En ese contexto la memoria de los años de la violencia es vital para la percepción de unos actores más imputables, más culpables que los otros. Un Museo de la Memoria no haría sino abrir una serie de oportunidades políticas para cambiar o intensificar esas percepciones. Por más que su presidente asegure objetividad máxima, no podrá evitar que el museo sea inmerso dentro de flujos o dinámicas de claro contenido político.

Esa es la cruda realidad que los oponentes no se cansan de demostrar. La CVR hubo dejado claro que el principal culpable de la violencia fue Sendero Luminoso. Sin embargo poco o nada de esto se refleja en su actividad posterior. En los gobiernos que sucedieron al fujimorato persisten las lacras que sirvieron de caldo de cultivo al radicalismo y la subversión. El aumento de las conflictos sociales es una muestra de ello.

Lo que no hemos vivido ni experimentado no puede subsanarse ni con la más realista multimedia. Tengamos presente esto para no permitir que manipulen nuestro juicio por más (derecho)humanista que sea la programación.



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1 comentario:

  1. Concuerdo plenamente contigo, este "museo" será un fracaso en el que nadie se verá representado.
    Existen sectores que buscan instrumentalizar el pasado reciente de nuestro país para conseguir réditos políticos.
    Yo sí tengo memoria y por eso recuerdo perfectamente que la izquierda peruana nunca deslindó con el terrorismo comunista y se mostró ambigua con él.
    Recuerdo que a comienzos de los 80s, la izquierda negaba la propia existencia de sendero luminoso, calificándolo de invento de los militares para justificar a sí la “represión” del “movimiento popular”. Posteriormente, cuando arreciaban los atentados y los crímenes cometidos por sendero luminoso, no condenaban la violencia, escudándose en enrevesados malabarismos verbales que terminaban con eso de que “la violencia es partera de la historia”.
    Recuerdo también que durante el I Congreso de Izquierda Unida, !!!!!!en pleno 1989!!!!!!!!!!, varios sectores de la izquierda plantearon que era inútil mantenerse en el sistema democrático y que era mejor unirse a la lucha armada.
    Ahora veo que varios de los que antes hablaban de “revolución” y “lucha de clases” ahora se esconden en oenegés bajo un conveniente discurso derechohumanista y ahora tienen la c…. de hablar de “DD.HH” y de “memoria”.
    Un eventual museo recordará esto???? lo dudo muchísimo, por mucho MVLL que le pongan al frente: la izquierda ya se pasó a ella misma por agüita tibia con su CVR y hasta ahora no han hecho un mea culpa por sus errores y horrores del pasado.
    Además ya hemos visto cómo estos sectores de la izquierda han manejado la “memoria”: en el campo de marte de Jesús María han levantado un monumento en donde incluyen a terroristas como “víctimas” junto con reales víctimas del terrorismo comunista, nos querían hacer cumplir una sentencia en donde un juez brasilero -mal imitador de Jorge Amado- califica a las senderistas de “Juanas de Arco que luchan por la justicia”.
    Con estos antecedentes una ya sabe por qué lado puede cojear el famoso Museo.

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