
Que desgracia para nuestro país y para la libertad de expresión que ni sus "defensores" ni sus "censores" sean capaces de remitirse al asunto de fondo y tengan que batirse por la mera defensa de derechos o razones de estados, olvidándose (o pretendiendo ignorar) el fin de estos: el
ciudadano, la
persona.
No he visto todas las caricaturas de la
muestra censurada, pero a juzgar por la publicada en el afiche se trata del caricaturismo político mas sesgado y parcial que puede haber. Está bien que muchos quieran renegar del cuentazo de hadas que nos metieron en el cole bajo el nombre de "Historia del Perú", pero de allí a atribuir
de entrada toda lacra a una sola persona, a un solo grupo o institución (en este caso el ejército) me parece algo
perverso. No creo que se trate de ignorancia, pues cualquier persona con D.N.I. puede recordar -al menos como dato- que el actor principal (que no el único) de la década de violencia política en nuestro país fue
Sendero Luminoso.
Lamentablemente, esto no se "sobre-entiende" de ninguna de estas comprometídisimas y libre expresionistas obras artísticas. Todo lo contrario, los muchachos de la Casa Mariátegui al parecer dieron rienda suelta a sus fobias por el lado que justamente los violentistas explotan para dar legitimidad a su insanía. Añádase el hecho que estos sensibles derechohumanistas no tocan con su pluma, por ejemplo, a los "cheguevaritas" o demás engendros que están volviendo a pulular en muchas
aulas universitarias. ¿Indiferencia, temor o velada simpatía? Pero si a esto lo llaman
catarsis...
Igual de patético es el papel de nuestro papá estado a través de su "tentáculo cultural", el INC. No me imagino cuantas otras "expresiones" se están exonerando, o subvencionando con nuestro dinero. Pero si de protección del interés del contribuyente se trata, con este asunto ya está claro que los únicos ciudadanos que parecen interesarle al estado son el ciudadano García y el ciudadano Giampietri. El resto estamos como figura retórica en su discurso populista.
Mientras la tinta corre en las secciones culturales y políticas de nuestros diarios y revistas, otros son los que se frotan las manos esperando el momento para hundir la cuña y perforar la carótida. Entonces seguramente volverán las declaraciones, las encerronas y la cacería de sombras en el campo. ¿Se acordarán de este inocente
affaire acontecido en las épocas en que pudimos hacer algo y no hicimos nada?
Manam, manam.
Por Guille da MausTags: Piero Quijano Casa Mariátegui INC