martes, 24 de marzo de 2009

Alucinen que recién veo "La Teta Asustada"


Hasta que por fin logré verla. Pero fue más por el ánimo de comprobar su prestigio que el de un verdadero goce cinematográfico.

Tal como sospechaba, así como "Madeinusa" parecía haber sido hecha para provocar a los antropólogos, "La Teta Asustada" busca excitar al psicoanalista que muchos llevan dentro, en especial los críticos de cine (sino, miren la crítica de Ricardo Bedoya). Por ahí que fácilmente agarró el gusto del jurado de la Berlinale que se hubo decantado por el cine periférico y sus evocaciones que, al menos en "La Teta Asustada", no caen en la denuncia panfletaria.

Para mí el mérito de esta película radica en el manojo de traumas y la introversión de Fausta: no aburre ni saca de quicio en ningún momento como suele pasar con la gran mayoría de construcciones "intimistas" del llamado "cine de autor" o "no comercial". ¿Será por el rictus de Magaly Solier? Por eso, a pesar de algunas metidas de pata del guión (el vicio explicativo de aclarar lo que significa el título prácticamente de arranque, y los simbolismos cliché del ave de papel y del mechón de cabello al viento) la historia de Fausta es totalmente verosímil. ¿Son así de cantaores la gente de los andes? ¿Hay gente que se manda hacer ataúdes "ultrachicha"? ¿Serán tan alucinantes los matris en los sectores populares? ¿Existe en realidad el síndrome de "la teta asustada"? No importa. Me lo creo todo.

El resto son puras tensiones (padre-hija, vida-muerte, pobreza-riqueza, etc.) que justamente son el deleite de los psicoanalistas. Sin embargo la directora ha tenido el tino de no llevarlas al extremo para denunciar los antagonismos. Llosa "suaviza" el contraste al situarlas en un mismo ambiente como para hacernos recordar que los polos muchas veces son más cercanos que lejanamente opuestos. Ejemplos: la normalidad con que es tratado el cadáver de la madre de Fausta o la mansión junto al mercado.

Detalles aparte creo que son el infeliz abuso de los filtros de densidad neutra que malogran un poco los paisajes y la feliz falta del facílisimo recurso de los primerísimos planos tan usuales en los tratamientos introspectivos del cine de autor pero que francamente revuelven el estómago.

Bien por "La Teta..."

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1 comentario:

  1. Al inicio del tercer párrafo de tu post me parece que quisiste decir manejo en vez de manojo, ¿no? Si no parece algo incompleta la frase pues no creo que te refieras a que el mérito de la película radica en el manojo de traumas y la introversión de Fausta, si no más bien en el modo en que los trata.

    By the way, buena crítica. :-)

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